La Lengua de Señas Costarricense —LESCO— no es una versión visual del español. Es un sistema lingüístico completo, con gramática propia, expresiones culturales y una comunidad que la usa como vehículo de identidad. Entender esto es el primer paso para aprenderla bien.
Una lengua que nació del pueblo Sordo
LESCO emergió de manera espontánea dentro de la Comunidad Sorda de Costa Rica. Sus raíces se formaron en espacios de encuentro: escuelas, asociaciones y reuniones donde personas Sordas de distintas regiones compartieron, negociaron y estandarizaron sus formas de comunicarse.
A diferencia de los intentos históricos de "enseñar" lengua oral a personas Sordas, LESCO surgió desde adentro — sin imposición, sin diseño externo. Eso la convierte en un patrimonio inmaterial único y legítimo.
"Aprender LESCO no es aprender a hablar con las manos. Es aprender a ver el mundo desde otra perspectiva."
La gramática que pocos oyentes conocen
El orden de las palabras en LESCO difiere notablemente del español. Mientras en español decimos "¿Adónde vas?", en LESCO el espacio, el movimiento y la expresión facial construyen la pregunta de manera simultánea, no lineal. Esta simultaneidad es una de las características más fascinantes —y retadoras— para quienes venimos del mundo auditivo-oral.
La expresión facial no es un accesorio emotivo: es morfología. Una ceja arqueada cambia el tipo de pregunta; los labios pueden marcar negación; la mirada indica referente. Todo al mismo tiempo.
Tres aspectos clave de la gramática LESCO
01
Espacio
El cuerpo y el espacio frente a él funcionan como el "papel" donde se escribe la lengua.
02
Movimiento
La trayectoria, velocidad y forma del movimiento aportan significado gramatical.
03
Expresión
La expresión facial es morfema: no decoración, sino estructura lingüística.
El 19 de julio: un día de orgullo
Cada 19 de julio Costa Rica celebra el Día Nacional de la LESCO, un reconocimiento oficial al aporte de la Comunidad Sorda a la cultura y la vida pública del país. En Hands-On, esta fecha es mucho más que un hito del calendario: es el recordatorio de por qué hacemos lo que hacemos.
Aprender LESCO no solo amplía tu forma de comunicarte — te conecta con una comunidad vibrante, con una historia rica y con una visión del mundo que enriquece profundamente a quienes se acercan a ella con respeto.
¿Por dónde empezar?
El mejor punto de entrada es un entorno donde la LESCO se vive, no solo se estudia. En Hands-On diseñamos cada módulo para que desde la primera clase tengas contacto real con la lengua y con la Comunidad Sorda — no solo ejercicios de vocabulario.
Si querés dar ese primer paso, nuestros programas están estructurados para personas que nunca han tenido contacto con ninguna lengua de señas. No necesitás saber nada previo — solo ganas de aprender.
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